Buenos días, me llamo Luca y honradamente he sido participante del programa de voluntariado europeo European Solidarity Corps (ESC) 2025-2026. Gracias a ello, he podido disfrutar de 9 meses viviendo en Torre Pellice, un pequeño pueblo cerca de los Alpes, al este de Turín.
En mi estancia he compartido momentos con muchos otros voluntarios: por el hecho de realizar el servicio de voluntariado en las oficinas de la organización de acogida, o por el hecho de convivir con dos o tres compañer@s de piso.
Cuando llegué, en el verano de 2025, por un lado, mis tres compañeras de piso me hicieron la vida mucho más sencilla. Por otro lado, pude conocer a los antiguos voluntarios que estaban finalizando sus respectivos servicios y me pudieron acoger y enseñar los créditos que esconde este pueblo donde resido.
También recuerdo con ellos conocer por primera vez, los restaurantes que iba a frecuentar, las personas a las que continuamente iba a ver y los ríos en los que me iba a sumergir el resto del verano. Por otro lado, también me pudieron aconsejar sobre qué hacer y qué no en mi nueva experiencia independiente.
Quizá esto fue lo que me dio más pena reconocer cuando se fueron, en ese momento dejaba atrás a los primeros amigos que había tenido en mi experiencia como voluntario del Cuerpo Europeo de Solidaridad.
Sin embargo, esa soledad, me sirvió para enfocarme más y mejor en mi trabajo. Como ya he dicho en la oficina de mi organización de acogidas en Italia, pero más precisamente en tareas, el soporte informático en el contacto de los voluntarios, presencialmente, por correo electrónico o videollamada; ser bibliotecario; encargarse de las redes sociales; ayudar en tareas diarias de oficina.
A mediados de septiembre, ha llegado el siguiente grupo y me hizo mucha ilusión, aparte que también mis mayores, como voluntario, se elevaron a realizar apoyo y seguimiento en los seminarios organizados por mi organización.
Cuando me quise dar cuenta, ya era febrero y ya estaba comprando el billete de vuelta a España.
Dejo atrás a muchas amistades, que no sé si volveré a ver, la tristeza viene dada por esa incerteza, lo que seguro, es que esta experiencia, me ha hecho dar lo mejor de mí y crecer introspectivamente y me plantea serias dudas, acerca de mi preconcebido futuro, vinculado al área de diagnóstico por la imagen.
Formar parte de esta gran maquinaria europea me hizo muy feliz. Haber vivido incluso la mitad de esa felicidad hizo que la experiencia fuera todo un éxito
Muchas gracias a YesEuropa, Diaconia Valdese y la Comisión Europea por haberme dejado ser parte de esto.