Al principio del proyecto tenía miedo de estar ocupando una plaza que otra persona podría aprovechar mucho más la experiencia y hacer mucho más impacto social que yo. En definitiva, que esa persona lo aprovechara más, con más soltura y más capacidad de divertirse en el proceso. Racionalmente creía que no podía estar ahí sin embargo digamos que en mi corazón sentía que al final y como aprendizaje vital, sí tenía que estar allí. Así que con esa certeza cumplía con el horario todo lo que podía y me alimentaba de queso feta varias veces a la semana. Muy recomendado por cierto. Ir a los colegios fue de los desafíos más grandes en los que debía probarme a mí misma a raíz de mi objetivo principal del voluntariado: comprobar si podía o no ser voluntaria. No era un cargo de mucha responsabilidad pero de alguna forma era una oportunidad de generar algún tipo de impacto en las y los niños, entonces yo estaba constantemente pendiente de mis acciones y de las posibles interpretaciones que ellos podrían sacar de ellas hasta donde mi mente podía llegar, lo cual a veces me hacía sentir insegura de si mis acciones eran correctas a corto y medio plazo. Conforme las primeras semanas pasaban yo me iba aclimatando al sitio, a la gente y a los temas de conversación que surgían, había momentos en los que iba a mi cuarto y no quería saber nada de nadie pero luego se me pasaba, dinámicas y cosas digamos que echaba de menos de mis rutinas anteriores en España, I got homesick for the first time. Allí el idioma fue unos de los factores principales que determinaron la estancia, junto con el clima y las bases sentadas del programa en sí. Creo y en mi propio criterio que eso era lo que sostenía la mayor parte de la experiencia. El nivel de estudios, experiencias interpersonales pasadas emocionalmente similares como decisiones personales o eventos profesionales o de la infancia parecidos construyeron la confianza con los compañeros y prácticamente todo el que pasaba por allí. Muchas personas de las que llegaban habian terminado la carrera, cambiado de carrera o viajado por el mundo y Europa el tiempo suficiente para aprender a escuchar atentamente y eso fue una gozada, me sentí muy comprendida muchas veces. Tenía conciencia sobre el autocuidado emocional (no el sentido estético) y algunos tipos de herramientas para resolver conflictos con “los superiores”, igualmente los que tenían menos (me incluyo dependiendo del contexto) nos formamos algo más durante el training course en Chalkidiki. Teniendo en cuenta que eramos 4 o 5 la mayoría del tiempo. Afortunadamente había espacio para la autorreflexión y la reflexión conjunta sobre los comportamientos propios, los de los compañeros, las instituciones implicadas y la expresión de opiniones para hacer las decisiones que correspondian en conjunto. Es importante destacar que el final del segundo mes y el principio del tercero las pasamos en actividades complementarias. Al principio me hubiera gustado algún teambuilding cosa que para el final ya había pasado de forma casi natural. Respecto a la parte de permacultura nos centramos en ello la primera semana como se transmitía a través del aprendizaje no formal yo andaba un poco despistada pues considero que no entiendo del todo aún cómo es esa manera de transmisión. Aprendí que se puede aprovechar el suelo mucho más de lo que yo había visto y oído y lo validé como una realidad posible. Que los brócolis van bien con las cebollas y que si no sabes qué poner pon ajetes que van bien con todo. Que la permacultura es un diseño casi a nivel vital y desde luego un estilo de vida elegible si tienes algún tipo de tierra. Eso me hizo preguntarme que si no lo tienes porque vives en una ciudad y como que plantar en parques públicos está mal visto. Entonces me pregunté si hay alguna forma de practicar la permacultura en un entorno urbano y mi primera respuesta fue que sí, con algunos ajustes sería viable. Manteniendo principios como la distancia de proximidad para la gestión eficiente. Decidí que diseñar un sistema así ayudaría a un montón de gente que decide no reciclar por falta de espacio ode fé en los sistemas de recogida urbanos. Eso fue lo que me llevé como proyecto para casa y aunque aún no lo he puesto en marcha es la primera continuación de una formación de la que sí estoy convencida de aplicar en mi comunidad. Al cabo de los días y viendo el tiempo y la concentración que me quedaba abandoné la idea de eso como personal project y pensé en utilizar lo que ya hay en vez de formar un método, formar un punto de vista, una opinión, unas conclusiones de toda la experiencia. Teniendo en cuenta mi background de audiovisuales y la necesidad explícita de la organización de acogida en tener a alguien para las redes sociales y el mix del proyecto de educación no formal (lo más parecido al arte en enseñanza que yo conozco) y la permacultura (lo más parecidos biología en aprendizaje directo y estipulado que yo conozco) decidí hacer un documental que documentara las dos, lo que tras decenas de revisiones se acabó convirtiendo en la documentación explícita de lo que sea que pasaba en esa villa alejada de de la mano de dios y la pregunta final fue: ¿Cómo explicaría lo que pasa aquí a una persona preparada para sacar sus prejuicios a florecer? Vamos, ¿si tuviera que explicarmelo a mi de nuevo cómo sería? ¿Cual es la forma más rápida o muy eficiente y en video de que se considere una opción real y no un chiste? Prejuicios de la vida en en el campo, la utilidad real del éxodo urbano, los hippies, los mitos de las redes sociales y la vida perfecta, seguro que no es tan bueno como lo pintan, esto realmente sirve para algo, estoy perdiendo mi tiempo, educación no formal es no aprender nada, es una estafa de instagram. ¿Y cómo enseñar los fallos, bromas internas y sutiles ilegalidades que al fin y al cabo forman parte de la experiencia y la vida pero no del proyecto sin perjudicar a la organización, a mi o mi imagen en el proceso? Un poco como mi presentación de España a un montón de griegos con atención dispersa. Y me puse a ello. Al final fue un documental para la organización y otro para mí con las cosas más privadas y que no aportan más de lo que restan. Tenía el personal project y un documento preciso con todos los detalles que se me ocurrían. Llegaba el momento de grabar, mi móvil estaba sin espacio y sinceramente la cámara un poco rota y con baja resolución, la opción: comentar el problema en alto y ver si alguien proponía solución, resultado: tal cuál, un éxito. Alex se ofreció a dejarme su móvil puesto que la cámara “era mejor” y yo accedí puesto que no había contenido sensible y lo necesitaba. En ese momento sentí que algo no cuadraba, lo ignoré. Al cabo de los meses cuadró, era incapaz de pedirle el móvil todas las veces, me quitaba libertad de movimientos y convertía el documental en una cosa que no quería hacer. Ahora en proceso de edición y postproducción eso ha dado lugar a numerosos momentos de vergüenza y la pérdida parcial del material original del hardrive, bueno eso y que Alex tiene los mensajes temporales activados para una semana. Definitivamente van a ser dos videos. Durante la estancia no tenía derecho al curso de griego que se estipula en los de larga duración ya que el mio era de corta duración. Al cabo del tiempo alli y con las circunstancias que se dieron decidí alargarlo y afortunadamente los responsables del proyecto lo aprobaron. Me quedé un mes más y una de las voluntarias se ofreció amablemente a darnos clases informales de griego a mi y a los otros voluntarios para que pudiéramos entender al menos las frases que más repetían en la vida diaria concretamente en yamochori. Las palabras en griego más repetidas han sido: efjaristó, pamme, telia, kallimera, kallinigta, yasas o efgaristópolí, etc (disculpad su escritura). Los trainings han girado en torno al conflicto y la convivencia y las vivencias con los otros voluntarios también me han parecido interesantes e importantes. Los perros y sus necesidades algo en lo que he aprendido más y me he expandido. Las dinámicas de comida fueron interesantes y el concepto de respetar el espacio fue un respiro en numerosas situaciones. Respecto al sitio, ya lo ha dicho la gente en entrevistas y cuando les preguntas así que no hay mucho más relevante que decir aquí. Me ha gustado retomar el contacto con la naturaleza y la diversidad que ofrece, creo que el programa era bastante completo y aunque parecía que no lo iba a ser y que o bien me aburriría muchísimo o no pararía de trabajar, ha sido bastante homogéneo, profundamente respetuoso y una experiencia que repetiría.